Sábado | 14.05.2005

8:00 | CONFERENCIA DE PRENSA

El presidente acusa a un grupo integrista de los desórdenes




El presidente de Uzbekistán, Islam Karimov, acusó a una corriente integrista de organizar los desordenes en Andiyan, donde ayer se registraron numerosas víctimas en enfrentamientos entre el Ejército y los rebeldes.

"Los desordenes fueron organizados por los 'akramitas' una nueva corriente del (movimiento fundamentalista proscrito) Hizb-ut-Tahrir", afirmó Karimov en una conferencia de prensa en Tashkent, la capital de ese país de Asia Central.

Agregó que los "extremistas", movidos por el "odio y el rechazo del desarrollo laico" del país, se dedican a captar almas entre la juventud con el objetivo de crear "un califato islámico" en Asia Central.

"Conocemos los nombres de los líderes de esa corriente, cuyo objetivo es derrocar el orden constitucional actual y establecer un régimen islámico 'shariá'", afirmó el jefe de Estado uzbeko.

Karimov sostuvo además que en Andiyan murieron ayer diez soldados y "muchos más" rebeldes, a los que tildó de "criminales armados", y que también hubo un centenar de heridos entre los militares y otro tanto entre los "atacantes".

Sin embargo, activistas humanitarios y habitantes locales denuncian que unos 200 civiles murieron cuando el Ejército empleó las armas contra un grupo de rebeldes armados y una multitudinaria protesta popular, y que la mayoría de las víctimas son civiles.

El mandatario uzbeko, en el poder desde 1989, señaló que parte de los rebeldes huyeron a Kirguizistán (donde hoy miles de refugiados intentan cruzar la frontera cerrada) y prometió no emplear la fuerza contra los civiles que hoy vuelven a manifestarse en Andiyan.




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